IDA Y PINGALA: El equilibrio entre la energía mental y la energía vital.

Comenzamos un nuevo año de prácticas y decidimos comenzarlo trabajando profundamente en nuestro cuerpo energético, para poder recibir este nuevo año con más energía y en armonía con nosotrxs mismxs y con el mundo que nos rodea. Por eso, nuestro eje en Enero va de la mano del equilibrio energético. Vamos a abordar varias técnicas que juntas van a llevarnos a ese estado de equilibrio, con el beneficio que ello conlleva. Les cuento un poco más sobre esto, de la mano de un texto de Swami Digambarananda Saraswati:

El sol y la luna simbolizan en el Yoga la principal dualidad de fuerzas que operan dentro del ser humano. El sol representa al nadi pingala, que conduce la energía vital, y la luna al nadi ida, que conduce la energía mental. El Hatha Yoga tiene como objetivo primordial conseguir y mantener el equilibrio entre ambas fuerzas, ya que de ello depende la salud física y mental del individuo y también el desarrollo de su potencial espiritual.

Los nadis ida y pingala están conectados con las fosas nasales, el sistema nervioso autónomo  y los hemisferios cerebrales:

 

Nadi Ida (canal de la energía mental):

  • Fosa Nasal Izquierda
  • Sistema Nervioso Parasimpático
  • Hemisferio Cerebral Derecho

 

Nadi Pingala (canal de la energía vital):

  • Fosa Nasal Derecha
  • Sistema Nervioso Simpático
  • Hemisferio Cerebral Izquierdo

 

La actividad de los nadis fluctúa, de modo que unas veces prevalece el funcionamiento de ida y otras el de pingala. Cuando domina la actividad de un nadi, también prevalecen la actividad de la fosa nasal, cadena nerviosa y hemisferio cerebral asociados.

A lo largo del día y la noche, el flujo respiratorio va cambiando alternativamente de una fosa a la otra. Esto asegura el equilibrio del cuerpo-mente y es regulado o condicionado por distintas variables: las posiciones del Sol y de la Luna, el clima, la actividad que desarrolla la persona, etc. Si la respiración de una fosa prevalece durante un tiempo demasiado prolongado es síntoma de que existe algún desequilibrio en el organismo.

Cuando se iguala el flujo respiratorio en ambas fosas, se produce un equilibrio perfecto en el sistema nervioso y el cerebro. Este efecto se traduce en un estado de armonía física y mental, que resulta ser el momento más adecuado para la práctica de meditación. La persona goza entonces de un completo equilibrio físico y de una profunda paz mental. Todas las prácticas del yoga se proponen, de manera directa o indirecta, alcanzar el balance entre ida y pingala.

 

Fuente: Claves del Yoga – Swami Digambarananda Saraswati