ANTAR MOUNA. El silencio interior.

El proceso de transformación y crecimiento personal que se opera mediante la práctica del yoga, conlleva la purificación de los tres niveles básicos de la persona. La armonización y purificación de los humores corporales (bilis, flema y gas), se efectúa por medio de los shatkarmas (técnicas de purificación interna). La purificación y el balance fisico-energético se consigue mediante la práctica de las asanas y el pranayama. La purificación mental se realiza a través de las técnicas de meditación, como yoga nidra, antar mouna, etc.

Algunas personas no iniciadas o poco informadas piensan que la meditación ha de ser siempre una experiencia placentera, pero esto únicamente es verdad en el caso de los practicantes muy experimentados. En los comienzos, dado que está iniciándose un proceso de purificación mental, es frecuente y normal que aparezcan experiencias incómodas, pues el practicante va a encontrarse de frente con los problemas y conflictos personales que permanecen ocultos. El practicante que esté realmente decidido a profundizar ha de tener una actitud muy abierta, sin expectativas preconcebidas. Abriéndose a lo que surja en cada momento y manteniéndose interiormente desidentificado, podrá liberar la mente de impurezas y superar sus conflictos. La purificación mental es un paso previo necesario para acceder al estado de meditación. Desafortunadamente algunos practicantes, animados por un deseo excesivo de progreso rápido, olvidan este requisito y abordan prematuramente la práctica de la concentración, lo que acarrea grandes inconvenientes y un fruto prácticamente nulo. Para recorrer con éxito el sendero de la meditación se ha de tener disponibilidad, paciencia, constancia y valentía.

El término Antar Mouna significa Silencio Interior, y quiere expresar el estado meditativo, que es la fuente de la serenidad, la comprensión profunda, la creatividad y la experiencia del Ser. Antar mouna es una técnica básica de meditación, muy apropiada para las personas que comienzan a investigar su mundo interior y para los que desean descubrir el inmenso potencial que todo ser humano contiene en sí mismo.

El Silencio Interior es el final de un camino que comienza con un solo paso: ¡OBSERVAR! Y ¡TOMAR CONSCIENCIA! En las primeras fases de esta práctica no hay necesidad de hacer nada ni de intentar cambiar nada. Se trata simplemente de per amanecer consciente de lo que ya hay, de ver lo que está ocurriendo en cada momento. Se caracteriza por un flujo permanente de toma de consciencia sobre el cuerpo, las emociones, las percepciones y los procesos mentales, manteniendo siempre una actitud de aceptación total de todo lo que nos sucede. Es decir, estar observando sin rechazar ni interferir en nada, y así poder ver con claridad lo que se está experimentando y todo lo relacionado con dicha experiencia. Posteriormente, en pasos sucesivos se realiza un proceso sistemático de purificación mental, que dará lugar a la inefable experiencia del Silencio Interior.

El enfoque de antar mouna es diferente al de otras técnicas de meditación, ya que en su práctica no se intenta controlar la mente, sino observar y comprender cómo funciona. Es un proceso de auto-observación desidentificada, que proporciona la oportunidad de desarrollar una verdadera comprensión de los mecanismos del cuerpo mente y de nuestras relaciones con nosotros mismos, con los demás y con el entorno donde nos desenvolvemos. No se trata de buscar el objeto a observar, sino dejar que este se manifieste por sí mismo. Permanecer en el presente, permitiendo que todo venga y se marche, sin deseo de retener ni de evitar nada, sin «apego» ni «aversión». Así se pone en marcha el movimiento purificador y se sintoniza con la propia dinámica de nuestras energías. Permaneciendo atentos a dicho proceso podemos tomar consciencia de la naturaleza de los condicionamientos y mecanismos que nos gobiernan. Cuando los condicionamientos son desenmascarados, pierden toda su fuerza, y son fácilmente superados. Desarrollando la auto-observación se evidencia con claridad que para crecer interiormente no hay por qué buscar ingredientes exóticos o espacios determinados. Todo el material que se necesita para evolucionar, está dentro de cada uno de nosotros en cada momento. Se trata en definitiva de observar, aceptar y comprender. Observar nuestra realidad presente, sin reaccionar con apego, ni aversión, ni indiferencia, simplemente aceptando lo que sucede, tal y como sucede. La observación imparcial y ecuánime desarrolla una comprensión profunda que es el instrumento capaz de solucionar todos los problemas.

Desde la perspectiva de la práctica, antar mouna presenta grandes ventajas, pues es un método susceptible de ser practicado permanentemente, sin necesidad de aislamiento o de condiciones especiales. Su puesta en marcha tampoco requiere luchar con las tendencias de la mente, lo que facilita el establecimiento de la consciencia testigo y la evacuación natural de los samskaras negativos. Este último aspecto tiene una importancia clave para la consecución del estado meditativo. Durante la práctica de antar mouna emergen al plano consciente las supresiones mentales, todo el material que se ha inhibido a lo largo de la vida. Todos hemos suprimido pensamientos, emociones y deseos que, lejos de haberse disuelto, permanecen almacenados en el subconsciente. Desde allí actúan inadvertidamente sobre el consciente y condicionan toda nuestra vida y comportamiento, siendo la verdadera causa de los bloqueos, frustraciones, obsesiones, complejos, etc. Cuando se practica antar mouna, los samskaras negativos salen a la superficie, y entonces tenemos la oportunidad de confrontarlos conscientemente y de neutralizarlos definitivamente. Esta práctica tiene un alto valor terapéutico que la convierte en remedio eficaz para purificar la mente de forma sistemática y solucionar todo tipo de problemas psicológicos.

La técnica de antar mouna está diseñada en seis fases que constituyen una secuencia completa de interiorización, concentración y meditación (pratyahara, dharana y dhyana). En la primera fase se induce el estado de interiorización (pratyahara externo), en el que la percepción es desconectada de la información que le suministran los sentidos. Esto precipita la segunda fase, en la que se observa la actividad mental, se confrontan sus contenidos y se erradican los samskaras negativos. En las fases intermedias (tercera y cuarta) se continúa purificando los materiales más profundamente arraigados en la mente y en la quinta fase se entra en el estado de pratyahara interno, es decir, en la percepción interna disociada de los pensamientos. La disolución de los pensamientos dará paso al estado de concentración y finalmente al estado de meditación.

 

Fuente: Claves del Yoga. Swami Digambarananda Saraswati