El desafío de practicar en casa

No hace falta listar la cantidad de inconvenientes que pueden surgir a la hora de querer ponernos a practicar Yoga o Meditación en casa, no? no hay espacio suficiente, no tengo privacidad, mis mascotas interrumpen, no puedo descuidar a mi familia, el ruido del entorno, lxs vecinxs, y tantas otras…

Pero, si hubiera espacio, tiempo, condiciones excepcionales, será que nos sería tan fácil prácticar? Porque entonces nos hubiéramos iluminado todxs juntxs en las clases presenciales. El tema es que, más allá de todos los factores externos, está también el ruido de nuestra mente que nos limita la práctica.

Personalmente, creo que no hace falta un espacio ni un entorno perfectos, hace falta disponibilidad, flexibilidad, capacidad de adaptarnos. Por eso yo elegí en este contexto la modalidad virtual de clases: no hay horarios fijos, vos hacés las prácticas cuando querés. Podés adaptarlo a tus posibilidades. El desafío es encontrarle ese espacio y ese tiempo.

Damos fe, todxs lxs que venimos practicando durante estos meses, de que una vez que le hacés lugar, la práctica se vuelve una necesidad, un consuelo, un soporte, un momento hermoso de intimidad (ya sea que practiques 5 minutos o 5 horas, es un espacio tuyo, lo ganaste)

Y además, tenemos un grupo de contención por whatsapp donde lxs que quieren se suman y todas las semanas vamos compartiendo nuestras experiencias, dándonos aún más sostén, ya no estamos solxs aunque practiquemos solxs.

Para mí, el mayor desafío es dar el primer paso. ¿Cuál es tu desafío? Te invito a pensar en esto y como consejo, dar el primer paso. Destinar un lugar, un horario, una vez, sin expectativas de hacerlo siempre, sólo por hoy. Y ver qué pasa.

Te mando un fuerte abrazo,

Gabriela