Inspiración Semanal 13-10-2020

«Tu visión se volverá clara sólo cuando mires dentro de tu corazón. El que mira hacia afuera,  sueña. El que mira hacia adentro, despierta». Jung 

 

Hace unos días estuve enfrentándome a mis propias limitaciones, me encontré lidiando con el  miedo, la angustia, la frustración y el temor de haber perdido una amistad muy valiosa.

Y todo esto, cuando miraba hacia afuera, se traducía en tristeza y enojo. Y como tengo el hábito/vicio (creo que en el buen sentido) de observarme constantemente y cuestionar mis propios sistemas de pensamiento, empecé a cuestionar esos pensamientos y sentimientos. Y  recordé, una vez más, que no hay respuestas afuera.

Y ahí entró esta frase de Jung como anillo al dedo. Todo esto que estoy viendo afuera es un sueño. Entonces volví a mirar hacia adentro. Miré hacia adentro y como dice Jung, desperté (o al menos ví un porquito más claro). Tuve que sentir fuertemente ese miedo, esa angustia y esa frustración y entender que todo eso era algo que de algún modo yo estaba creando. Y salir de ahí dependía de mí. Porque sé perfectamente que la paz que habita en mi corazón sigue estando ahí aun cuando no puedo verla.

Así que me puse mis mejores ropas de batalla y ahí donde había miedo, puse amor, hacia mí y hacia la situación que estaba atravesando. El amor trajo compasión, la posibilidad de hacerme una caricia y recordarme a mí misma que todo está bien, que sentir está bien y que la sinceridad es un muy buen remedio para los miedos. Poder ponerle palabras a lo que sentimos y hacernos cargo de que es NUESTRO, no del afuera. Y en última instancia recordar, una y otra y otra  vez, lo que tantos Maestros nos repiten a lo largo del tiempo: aunque pensemos lo que pensemos, aunque sintamos lo que sintamos, aun así, NO SOMOS ESO.

Somos una chispa de la Divinidad, un engranaje que encaja perfectamente en el gran mapa del  Universo. Cuando nos olvidamos, nos creemos el cuerpo, nos creemos el sufrimiento, la alegría o  lo que sea que pase por nuestra mente y nuestras emociones. Pero por suerte ustedes y yo tenemos el enorme regalo del Yoga y la Meditación en nuestra vida, para que cada vez que esto pase, podamos volver a casa.

Vuelvo a dejar aquí abajo la frase para que volvamos a leerla y quizá, hacerla propia.

 

«Tu visión se volverá clara sólo cuando mires dentro de tu corazón. El que mira hacia afuera,  sueña. El que mira hacia adentro, despierta». Jung 

 

Y por último, agradecerte la compañía, agradecer que estés del otro lado, y recordarte que practicar es siempre un bálsamo, pero no implica que seamos perfectxs o  dejemos de sufrir para siempre. Implica que tenemos siempre un as bajo la manga para salir  de donde no queremos estar.

Con todo cariño,

Gabriela