KRISHNA JANMASHTAMI

Celebración del nacimiento de Krishna

por Gabriela Mangone

Quienes me conocen saben de mi devoción por Krishna 🙈 y en un día como hoy en que celebramos JANMASHTAMI, el nacimiento de Krishna, quiero compartir con ustedes esta historia extraída del Srimad Bhagavatam (mi historia preferida).

LA VISIÓN DE YASHODA

Cierto día, los niños estaban jugando en el patio frente a la casa, mientras que Yashodha estaba en su interior, ocupada con las tareas hogareñas. Súbitamente, el pequeño Balarama corrió hacia ella y le dijo: “Mamá, mamá, Krishna está comiendo puñados de lodo”. Ella lo observó como si no pudiera creer lo que le estaba diciendo, pero los otros niños que acompañaban a Balarama, confirmaron lo que éste había contado diciendo: “¡Sí, es cierto!, todos nosotros hemos visto cómo Krishna comía barro. Yashodha, entonces, corrió y tomó a Krishna con su mano izquierda, y con la derecha en alto, como si quisiera castigarlo, le dijo: “¿Acaso no hay fin para todas tus travesuras? ¿Por qué estás ahora comiendo tierra? Hoy voy a castigarte”. Krishna, moviendo la cabeza le dijo: “Por cierto que no comí barro. Yo nunca como lodo, yo odio hacer eso. Es una substancia que no me gusta”.

Yashodha le dijo nuevamente: “Pero todos esos niños te han visto comiendo barro. El mismo Balarama, que es tu hermano, vio cuando lo hacías, y vino a contármelo”.

“Pero madre”, dijo Krishna, “ellos te mintieron. Mira dentro de mi boca y fíjate si allí hay barro, de ese modo tendrás la prueba de que digo la verdad”.

“¡Muéstrame la boca!”, dijo entonces Yashodha. Y el Señor de los Señores, Narayana, quien había tomado una forma humana para el bienestar de la Humanidad toda, ese Krishna, abrió la boca ante su madre para que ésta pudiera ver. Ella observó lo que el niño tenía dentro de la boca, y lo que vio le produjo un terrible pavor, reverencia y temor. Porque, dentro de esa pequeña y dulce boca, Yashodha vio al Universo entero, vio los objetos móviles e inmóviles, vio a los cielos y a los ocho puntos cardinales, vio las montañas y los continentes, vio los siete océanos que rodean a la Tierra, vio a todos los países, al Señor de los vientos y los mundos celestiales, vio la morada de los Devas y vio al Gran Agni, cuyo nombre era Vadava, y vio también la Luna y las estrellas. También contempló los cinco elementos: el Fuego, la Tierra, el Agua, el Aire y el Eter, vio a los Devas que presiden a los sentidos y los Indriyas (los sentidos) mismos en sus gloriosas formas. Vio a la mente, al Mahatattwa, a los Tanmatras, a las tres Gunas: Sattwa, Rajas y Tamas. Ella pudo percibir la armonía existente entre las tres Gunas que se llama Prakriti.

Cuando el Paramatman y el Jivatman son Uno, no existe ninguna perturbación en el equilibrio de las tres Gunas, pero, cuando el Jivatman se agita y se mueve, se produce una perturbación y desarmonía en ese maravilloso estado de equilibrio. Esto es porque Kala, el Tiempo, pasa a ser uno de los factores. Cuando el Tiempo se manifiesta, el Svabhava (la propa naturaleza; el carácter interno) del Jivatman produce el ingreso de Atman  en el mundo, y el resultado de esta desarmonía, de esta perturbación de las Gunas, es la manifestación del mundo en sí mismo.

Yashodha vio todo esto, y vio también el nacimiento del Universo, y, extrañamente, vio a Gokula y se vio a sí misma mirando dentro de la boca abierta de su pequeño niño. Ella miró alrededor suyo y no había nadie, y así, se preguntó a sí misma: “¿Será todo esto un sueño?”. Y se dijo a sí misma una y otra vez: “No, esto no es un sueño. Yo estoy en verdad despierta. Esto es realmente el Mâyâ del Señor Narayana. Si esto es así, entonces, todos tuvieron que haberlo visto. ¿Será una imagen ilusoria, como la imagen de mí misma cuando me observo en un espejo? Pero entonces, ¿cómo mi hijo Krishna ha sido visto también por mí en esta imagen? ¿Cómo alguien puede ver el espejo en la imagen causada por la reflexión en ese mismo espejo? Entonces, ¿será este un poder que posee mi hijo?”

Así especulaba Yashodha, sorprendida, con asombro en su rostro. Entonces dijo: “Yo saludo a ese estado que se encuentra más allá de la comprensión de la mente, de la acción y de las palabras. Él es la Base, el Factor Esencial de todo el Universo, la totalidad del mundo y de los otros mundos, brillan con gloria a consecuencia de este estado, que es la causa de toda acción, de todo movimiento, de toda vida. El Universo mismo se expande por causa del movimiento que produce este estado. Yo saludo a ese maravilloso estado. El Señor ha construido ese Mâyâ que me ha hecho pensar que soy una entidad llamada ‘Yashodha’, que tengo un esposo llamado ‘Nanda’, y que tengo también a mi hijo. Me ha hecho pensar que soy reina de Gokula, que soy la gobernante de todos los habitantes de Gokula. Mâyâ es ahora una simple apariencia para mí, yo me postro ante el Señor, quien es la Causa de todo este Mâyâ”.

Cuando Krishna vio la condición en la cual se hallaba su madre, atrajo sobre ella el gran Vishnumâyâ, que lleva el nombre de Putrasneha (el amor por el propio hijo). Yashodha, entonces, olvidó todas las palabras que había estado pronunciando, y el estado de realización de Brahman la abandonó. Ella se sintió como si quisiera salir de un trance, y una vez más, fue atrapada por las redes de Mâyâ. Ni siquiera se acordaba de todo lo que había pasado. Fue como un sueño completamente olvidado.

La Verdad Absoluta, el Paramatma que es llamado ‘Indra’ por aquellos que realizan los sacrificios llamados Rik, Yajus y Sama (los Karmakandas se hallan comprendidos en estos ritos), que es llamado Brahman por los Upanishads (Vedanta, el conocimiento final de los Vedas, los Upanishads), que es llamado Purusha por los filósofos Sankhyas, que es llamado Paramatman por los Yogis, ese mismo Paramatma era para Yashodha su propio hijo, su travieso hijo que debía ser castigado por sus travesuras y que tenía una larga cadena de hurtos en su haber.

El Rey Parikshit, que estaba escuchando atentamente la historia dijo: “¡Qué infinita cantidad de Punyas (méritos) debe haber acumulado Nanda para haber tenido la infinita bienaventuranza de llamarlo a Él, ‘su hijo’. Devaki y Vasudeva no tuvieron esa suerte. Los Devas, como Brahmâ, cantan las bienaventuranzas del Señor, y no son tan afortunados como esta pareja de pastores que tuvieron al Señor para sí mismos. Yashodha, la más afortunada de las mujeres, quien alimentó con su propio pecho al Señor Narayana. Dime, mi Señor, ¿cómo fue que Narayana eligió a estos dos pastores para que reciban semejante honor?”

Suka dijo entonces: “Los Vasus, llamados ‘Drona’ y su esposa ‘Dhara’, han sido convocados por Brahmâ para que nacieran sobre la Tierra durante el tiempo en que Narayana había prometido estar en ella. Ellos le pidieron que les otorgue esa Gracia. Así, le habían dicho: ‘Naceremos sobre la Tierra y seremos acosados con las cualidades de la misma, y manchados con todo lo terrenal. Por favor, otórganos la gloria de poseer un Bhakti (devoción) absoluto hacia Narayana, el cual es el único medio para cruzar ese mar de penas que también posee otro nombre: vida sobre la Tierra’ ”.

“Así sea”, dijo Brahmâ. De este modo, Drona nació como Nanda, y su esposa Dhara como Yashodha.

 Historia del Srimad Bhagavatam