Muchas veces en nuestras clases de Yoga comenzamos la práctica usando alguna técnica de respiración y/o concentración para poder anclar a la mente en el momento presente.
Una de esas técnicas parece tan pava que unx podría dudar de su eficacia.
A menos que la hayas practicado (de verdad, practicado, no sólo escuchado) y hayas notado que es una maravilla de la simplicidad.
Estoy hablando de la Respiración Consciente y el Conteo de la Respiración
Primera cosa por la que no damos dos mangos y es recontra efectiva: hacer CONSCIENTE la respiración. No cambiarla, no hacer nada raro, sólo DARTE CUENTA de que estás respirando.
El tema no es que no funciona, el tema es que a veces uno se aburre y se distrae, pero si sorteás el primer momento de capricho mental y una y otra vez volvés a la respiración, te aseguro que funciona.
Y no es que yo lo diga, que yo bastante papanatas soy.
Mirá lo que dice Swami Satyananda:
«(…) la relajación física se continúa y se completa llevando la atención a la respiración. En esta práctica simplemente se mantiene la conciencia de la respiración; no hay que tratar de forzarla ni cambiarla. Se puede observar la respiración en las fosas nasales, en el pecho o en el pasaje entre el ombligo y la garganta. (…) La conciencia de la respiración no sólo promueve la relajación y la concentración, sino que también despierta energías superiores y las dirige a todas las células del cuerpo. Esto promueve pratyahara (interiorización de los sentidos)(…)»
Y ahora atendeme esto que dice Swami Niranjanananda:
«La respiración incorrecta e irregular refleja a menudo diversas perturbaciones en el cuerpo y en la mente. Estamos familiarizados con las perturbaciones del patrón respiratorio asociadas con el dolor o las emociones fuertes. Un sollozo de pena, un jadeo por sobresalto y las temblorosas y profundas respiraciones de rabia son ejemplos bien conocidos de la manera como las emociones afectan la respiración. Este proceso opera también en sentido contrario. La respiración correcta mejora profundamente el bienestar físico y mental. En consecuencia, el primer prerrequisito del pranayama es la respiración consciente, con la cual se hace posible corregir los hábitos respiratorios. Para desarrollar la respiración consciente la mente se debe liberar de la tensión emocional.
La respiración es quizás el único proceso psicofisiológico que puede ser tanto voluntario como involuntario. Se puede respirar conscientemente y controlar el proceso respiratorio, o bien, se puede respirar automática o inconscientemente. Si la respiración es inconsciente, cae bajo el control de las partes primitivas del cerebro en donde se involucran las emociones, pensamientos y sentimientos de los que se tiene poca conciencia. Sin embargo, en el momento en que se empieza a respirar conscientemente, el cerebro frontal registra la respiración permitiendo el control de sus diferentes hemisferios.»
Bueno. Bueno. BUENO.
¿Parece que esto ha dejado de ser una pavadita, verdad?
Swami Niranjan agrega:
«Las siguientes técnicas se pueden utilizar para desarrollar conciencia del proceso respiratorio:
- Conciencia de la respiración natural
- Conteo de la respiración»
Y acá viene el segundo tema: el CONTEO. ¿Qué es eso?
Pues bien, se trata de contar mentalmente nuestras respiraciones en orden descendente. Se puede empezar desde cuañquier número aunque se utilizan mucho 54, 27, 108, porque tienen una carga particular de la que hablaremos en otro momento.
Entonces, te ponés a observar tu respiración y para que la mente no se distraiga, empezás a contar hacia atrás: «estoy inhalando 27, estoy exhalando 27, estoy inhalando 26, estoy exhalando 26», y así sucesivamente.
La clave es que si te distraés tenés que arrancar de nuevo desde el principio y aunque esto a la mente no le gusta nada, es una manera excelente para ir enfocando la atención cada vez más sin dispersarte.
No por nada Swami Satyananda decía:
«Generalmente, se logra mayor relajación cuando simultáneamente se cuentan las respiraciones mentalmente.»
La que puede, puede y el que sabe, sabe.
Swami Satyananda sabe.
Su discípulo Swami Digambar agrega que:
«el contar hacia atrás requiere mayor atención y evita que la mente se disperse. No obstante, hay que permanecer muy alerta pues, al contar las respiraciones en sentido inverso, el nivel de relajación se vuelve más profundo y por consiguiente subsiste la amenaza del sueño.»
O sea, te podés quedar dormido/a.
Que para una relajación de Yoga puede no estar tan bueno pero para personas con insomnio decime si no es una maravilla.
Bueno, no más preguntas, su señoría.
Estamos ante unas rotundamente sencillas y efectivas técnicas de concentración.
Así que la pavada no es tan pavada y de vos depende que sea una genialidad que tenés a mano todos los días.
😉 de nada (¡y a contar las respiraciones!).
Texto de Gabriela Mangone
Extractos de «Prana y Pranayama» Swami Niranjanananda Saraswati,
«Yoga Nidra» Swami Satyananda Saraswati y
«Claves del Yoga» Danilo Hernández.